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Informe sobre la situación actual de la comunidad autónoma de Aragón
Escrito por Administrator   
Lunes, 04 de Mayo de 2015 13:34

Desde la UJCE-Aragón realizamos periódicamente un informe político sobre la situación de la región en la que realizamos nuestro trabajo. Esta vez analizamos la situación económica, social y política de nuestra comunidad durante los últimos meses, siendo aprobado en el comité regional de la UJCE-aragón del 18 de abril de 2015. Análisis que los comunistas nos vemos obligados a realizar periódicamente para poder afrontar nuestra actividad revolucionaria con un estudio de la realidad concreta, y así poder incidir con mayor eficacia en la sociedad aragonesa.

 

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INFORME POLÍTICO

18 de abril de 2015

 

A poco más de un mes de un nuevo período electoral municipal y autonómico, nos encontramos un panorama socioeconómico que sigue caracterizado por el paro y la precariedad y que continúa la línea iniciada ya en 2010 de profundización del neoliberalismo, lo que se ha traducido en recortes en servicios públicos, disminución generalizada de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora, extensión de la pobreza y un aumento de poder de las empresas privadas y la banca frente a la mayoría social. Problemas que, aunque afectan la gran mayoría de la población, se agravan en los sectores más vulnerables como la juventud, las mujeres y la población inmigrante, y que han hecho que muchas personas hayan tenido que emigrar del país en busca de una vida mejor. Esta situación que afecta a las clases populares contrasta con el progresivo aumento de los beneficios de las grandes empresas, como se demuestra en el hecho de que muchas empresas del IBEX-35 han batido récords históricos de beneficios en 2014 y esperan volver a hacerlo en 2015, ensanchando las diferencias entre las rentas del capital y las rentas del trabajo y, por tanto, las desigualdades económicas, sociales y también políticas, puesto que cuanto mayor es la concentración de capital, mayor es el poder de aquellos que lo concentran.

 

Se constata para la juventud que aquella frase tantas veces repetida que nos decía que íbamos a vivir mejor que nuestros padres no era cierta. Si hay una palabra que va desgraciadamente ligada a la juventud de hoy, además de paro, precariedad y exilio económico, es incertidumbre. Incertidumbre porque la mayoría de los y las jóvenes del Estado Español somos incapaces de planear una vida a futuro puesto que no sabemos si vamos a tener empleo o no ni si ese empleo nos va a permitir tener una vida independiente o si vamos a tener que emigrar. Basta un dato para ilustrar todo esto: únicamente el 21,8% de las personas de entre 16 y 29 años está independizado; además, la tendencia de esta cifra ha sido a la baja desde que comenzó la crisis.

 

Siguiendo con los datos, hay que recordar que en el Estado Español se sigue viviendo una situación dramática en lo que al empleo se refiere puesto que continuamos con una tasa de paro altísima, del 23,7%, que asciende al 38,6% para menores de 30 años y al 51,8%. En Aragón las cifras son levemente inferiores, existiendo una tasa de paro general del 18,7%, del 37,7% para menores de 30 años y del 48,3% para menores de 25. Aunque pudiera parecer sorprendente, estos datos están siendo utilizados por los gobiernos autonómicos y central del PP como una victoria debido al hecho de que se han reducido tímidamente. Esto, unido al incipiente aumento del PIB, está generando el discurso de que ya hemos salido de la crisis, discurso que por otro lado llevamos escuchando desde el PSOE primero y desde el PP después casi desde el mismo momento de la crisis.

Si algo refleja el discurso triunfalista del PP y de la patronal en cuanto a los datos macroeconómicos es, por una lado, que los capitalistas están recuperando y aumentando sus tasas de ganancia y, por tanto, de poder; y por otro lado que las precarias condiciones de vida y los recortes en derechos han venido para quedarse si la clase trabajadora no lo impide. Como decíamos desde hace tiempo, los recortes en servicios públicos y las reformas laborales que dan casi todo el poder a la patronal no son medidas excepcionales para salir de la crisis sino que siguen la hoja de ruta de la oligarquía europea y española para recuperar y aumentar sus beneficios y su poder, y se ha aprovechado el shock de la crisis para implantarla.

 

Por si los datos de paro no fueran ya suficientemente preocupantes, existen otros que desmontan completamente el discurso de la salida de la crisis. Primero hay que destacar que el aumento del empleo se ha producido en menor medida que la bajada del paro. Es decir, que lo que ha sucedido es que ha habido un trasvase de población activa en paro a población inactiva, que hay más gente que ya ni siquiera tiene la esperanza de encontrar un empleo. De hecho, la tasa de actividad de la juventud (entre 16 y 30 años) es la más baja de la última década, no alcanzando ni el 60% tanto en la comunidad de Aragón como en el conjunto del Estado. Además, la tasa de temporalidad en España para menores de 30 años es la más alta de los últimos tiempos, un 54% y más del 90% de los contratos firmados entre finales de 2014 y principios de 2015 son temporales, siendo el 42% de menos de un mes de duración.

 

Y por supuesto no podemos olvidar el drama que está suponiendo la emigración para la juventud y para la población española en general y que afecta a cientos de miles de personas. Emigración que bien podría denominarse exilio económico puesto que las personas que se marchan no lo hacen por interés personal sino por necesidad al no encontrar en su tierra expectativas de futuro dignas. Pero no hay que caer en el clasismo con este tema, ya que en muchas ocasiones solo se habla de las personas con estudios superiores que están trabajando en el extranjero, muchas veces en trabajos también precarios, pero no de aquellas personas con estudios medios o bajos que en muchas ocasiones no pueden ni siquiera emigrar porque sus condiciones económicas no se lo permiten.

 

Pese a que las condiciones de vida precarias que hemos enumerado se están anquilosando, la contestación y la lucha social contra éstas no ha mantenido el ritmo iniciado en 2010 con la huelga general del 29S, y un año después de la mayor movilización de los últimos tiempos en España, en mayo de 2014, podemos decir claramente que no encontramos en un momento de reflujo de las movilizaciones sociales y políticas. El número de manifestaciones convocadas y de personas asistentes ha descendido, así como el número de huelgas convocadas y el total de jornadas no trabajadas. Y es que en esta época en la que la movilización social y de clase es de extrema importancia, las cúpulas de los sindicatos mayoritarios han adoptado una postura pactista y de recuperación de la paz social, por lo que las huelgas y movilizaciones de las bases sindicales en los puestos de trabajo no se han enmarcado en una estrategia general, coordinada y a la ofensiva en la lucha por los intereses de la clase trabajadora. Desde la UJCE-Aragón no podemos dejar de afirmar que en este momento histórico se hace indispensable un sindicalismo de clase y combativo a la altura de las circunstancias.

 

Las razones para que esto se haya producido son múltiples. Por un lado, mucha gente está comprensiblemente cansada de 8 años de crisis, un ciclo de movilizaciones largo e intenso y pocas victorias de peso. Por otro lado, este cansancio puede haber derivado también en una aceptación o normalización de la precariedad, que se instaura en las condiciones materiales pero poco a poco también en las mentes de la gente, haciendo que se tomen por normales e irreversibles situaciones que no si más que producto de la ofensiva de la oligarquía contra la clase trabajadora y, en general, la mayoría de la población.

 

Otro de los factores a tener muy en cuenta para entender la desmovilización es el creciente electoralismo, o dicho de otro modo, poner todas las esperanzas en que las siguientes convocatorias electorales supondrán el fin de todos nuestros males. Como comunistas sabemos que sin fuerza en la calle, sin que los trabajadores y las trabajadoras estemos organizados y entendamos la necesidad de superar el sistema capitalista, no podrá llegar un cambio sustancial por muchos cargos electos que ocupemos. Desde luego no vamos a renunciar a la lucha institucional puesto que ahí también se ponen en juego espacios de poder, pero sabemos que hay que tener un pie en las instituciones y mil en las calles, y que no estamos en las instituciones para gestionar las migajas del capitalismo sino para subvertirlas las propias instituciones, hacer saltar sus contradicciones y trabajar a favor de la clase trabajadora.

En cuanto a las movilizaciones que se han producido en estos últimos meses, se pueden destacar la huelga estudiantil del 26 de febrero y la manifestación en Madrid de las marchas de la dignidad el 21 de marzo. La huelga estudiantil, cuyo resultado fue bastante satisfactorio, fue convocada principalmente al calor de la reforma del 3+2, que como sabemos supone un encarecimiento y una elitización de las titulaciones universitarias, además de continuar la línea de mercantilización de la educación iniciada en 2001 con la LOU y que ha venido agravándose desde la implantación del Plan Bolonia en 2009. También estamos viendo cómo faltan plazas para los niños y niñas que se escolarizan por primera vez y que el Gobierno de Aragón sigue apostando por la educación privada y concertada, como con la construcción de un nuevo colegio concertado en Cuarte de Huerva o la implantación del grado de Magisterio en la universidad privada San Jorge.

 

Sobre la manifestación del 21M hay que decir que no fue, ni mucho menos, tan multitudinaria como la de 2014, debido fundamentalmente a los factores desmovilizadores que comentábamos antes. Lo que sí se evidenció es qué organizaciones estamos apostando por movilizaciones unitarias y cuales no, destacando la ausencia de Podemos, cuya escasa estrategia movilizadora se ha centrado en su manifestación excluyente del 31 de enero. Las organizaciones que seguimos creyendo en la necesidad de una movilización unitaria y sostenida en el tiempo tampoco hemos sido capaces de crear una verdadera hoja de ruta común que unificara las luchas y planteara estrategias a medio y largo plazo.

 

En otro orden de cosas, no podemos dejar de manifestar nuestra preocupación por l permisividad de las administraciones públicas hacia los grupos fascistas, como en el caso del “hogar social” neonazi del barrio de Las Fuentes de Zaragoza, permisividad que contrasta con la represión de los movimientos sociales y particularmente contra el movimiento antifascista. A este respecto tenemos que destacar que a comienzos de marzo fueron detenidos varias personas antifascistas tras una movilización contra el “hogar social”, y que dos de ellas continúan hoy en día en prisión preventiva. En el plano general, hay que recordar la represión indiscriminada ha quedado legalizada mediante la reciente aprobación de la ley mordaza.

 

 

Finalmente, dada la cercanía de las citas electorales, es hora de valorar los procesos de convergencia que han tenido lugar en nuestra comunidad autónoma. Se han conseguido candidaturas de convergencia en las tres capitales de provincia y en muchas otras localidades como Alcañiz, Ejea y Monzón, entre otras. En todas estas candidaturas tiene IU una presencia importante.

 

Sin embargo, el proyecto de convergencia para la Comunidad de Aragón no ha podido llevarse a término pese al esfuerzo realizado por muchas personas y la voluntad de IU, del PCE y de la UJCE. La razón principal de este hecho ha sido la negativa de Chunta Aragonesista primero, que tampoco ha querido participar en los procesos municipales, y de Podemos Aragón después, cuya estrategia electoral pasa por no desgastarse en las elecciones municipales, apoyando en algunos casos candidaturas de convergencia sin entrar en las coaliciones o presentándose con un nombre diferente como Aragón Sí Puede en Huesca, mientras que presentan en solitario con su “marca” en las autonómicas.

 

Para terminar este análisis, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por la evidente reestructuración del régimen que se está produciendo y que puede cristalizar tanto en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo tanto en las generales, que en principio tendrán lugar a finales de este año. Lamentablemente vemos como el bipartidismo del PP-PSOE está tocado pero para nada hundido; no solo no salen muy mal parados en las encuestas, sino que en las elecciones andaluzas han seguido siendo primera y segunda fuerza política, con escaso desgaste para el PSOE. A esto hay que añadir la trayectoria al alza de Ciudadanos, partido marcadamente de derechas que se ha beneficiado de los discursos políticamente vacíos que se han impuesto desde los medios de comunicación, medios que también están promocionando claramente a este partido y que no es más que el plan B de la patronal.

 

A falta de que todavía se desarrollen muchos acontecimientos, parece que va quedando claro que una estrategia de cambio sistémico no puede ni depender de las empresas de comunicación, ni basarse en un discurso ambiguo y atrapalotodo, sino que debe poner el énfasis en resaltar las contradicciones de sistema capitalista y elevar la conciencia y la organización de la clase trabajadora.