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Crónica de la manifestación en apoyo a la minería (Madrid, 11 de Julio)
Escrito por Administrator   
Martes, 17 de Julio de 2012 11:06

 

El pasado miércoles, 11 de julio, un nutrido grupo de militantes de la UJCE-Aragón y del PCA-PCE se dirigió a Madrid, junto a compañeras y compañeros de las Comisiones Obreras y otros colectivos zaragozanos, en los autobuses que fletó el Sindicato para apoyar a la minería.

Tras las cuatro horas de viaje, se llegaba a Madrid. Ahí se materializaba la solidaridad obrera, en torno a 600 autobuses, repletos, habían llegado desde todos los puntos del Estado, no solo desde Aragón, Asturies o León, sino también puntos tan dispares como Andalucía, Euskadi, Valencia o Extremadura, por citar solo algunos. A quienes habíamos ido en autobús, había que sumar la gente que se habían desplazado en coches particulares y decenas de miles de madrileñas y de madrileños.

 

 

En la plaza de Colón y en la Castellana, se agolpaba un gran gentío. Sindicatos, partidos, asociaciones de diverso tipo, iban llegando poco a poco. No se veía ni la cabecera ni, tampoco, el final de la manifestación. Pancartas en apoyo a la minería se alzaban en cada cortejo, así como otra muchas se colgaban de puentes y demás puntos elevados. Y en estas, echó a andar la manifestación.

Cientos de miles de personas avanzaban hacia el Ministerio de Industria, blindado por la policía con más de 50 furgones policiales y cientos de efectivos. Pero eso no importaba, la gente marchaba reivindicando un futuro para las comarcas mineras, pero también, pidiendo una alternativa laboral al paro, una sanidad pública, una educación gratuita y de calidad, entre otras muchas cosas, por que en estos días que corren, ninguna lucha puede, ni debe, ir sola.

Los gritos en apoyo a los mineros eran constantes. "Las cuencas se salvan luchando", "Menos policías, más a la minería". Todo ello acompañado por petardos y tracas. Cuando la cabecera llegó hasta el ministerio, la gente se disponía para el mitin y los mineros empezaron a arrojar plátanos y petardos al interior del recinto ministerial.

La policía no esperó más y cargó repetidas veces contra la manifestación. Se sucedieron las carreras y las cargas, una tras otra, durante bastante tiempo. Las más duras fueron, como no, durante el mitin. El objetivo era destrozarlo, evitar que la gente lo escuchase. En una de estas, un camarada del Partido, que estaba grabando con su móvil, recibió un pelotazo de goma en el brazo. El moratón indicaba que no había rebotado en el suelo, tocó otra vez echar a correr, las pelotas de goma volaban por todos lados y las cargas seguían y seguían. La gente, respondió avanzanado contra la policía al grito de "estas son, nuestras armas" mientras levantaban las manos. La policía reculó, pero solo para volver a cargar, con más contundencia otra vez.

Recorrer el espacio entre el ministerio y el estadio de fútbol Santiago Bernabeu, 450 metros, nos llevó más de media hora. Una vez allí, entre los cientos de autobuses aparcados, volvieron a llover las pelotas de goma, la gente, entre ellos ancianos, niños o mujeres, se refugiaba, agolpándose en espacios de poco más de un metro de ancho mientras los antidisturbios cargaban entre los autobuses. Podía haber terminado mal.

Tras esto, la cosa parecía tranquilizarse. Aunque aún seguían las cargas, la gente sacó sus bocadillos y comió, pero no tranquilamente, para volver a casa después.

Última actualización el Jueves, 26 de Julio de 2012 13:01